EL PITORRO ESCANCIADOR CÁNTABRO
Como todos conocéis, los vascos elaboraron un tapón escanciador, cuyo inventor fue Juan Lozano, donostiarra pese a su apellido. Es el taponcete verde en forma de martillo con dos aberturas laterales, en forma de “T” que sirve también como cierre hermético para cualquier tipo de bebida. Ese artilugio, eminentemente práctico, se conoce ya en toda España y, según dicen sus creadores es en Madrid y Valencia donde más éxito tiene.
Pero es muy caro. No se encuentra por menos de dos euros. Los asturianos también han inventado un tapón, patentado por Fanjul. En realidad es la misma idea que tuvieron los vascos, sólo que plegable, en forma de trébol de cuatro hojas, dos de las cuales -las opuestas- se doblan y se introducen en el cuello de la botella. Este tapón, que es bastante más preciso que el vasco tiene el inconveniente de que no está a la venta, pues sólo lo utiliza ese lagar para la promoción de sus productos.
Así están las cosas, pero un día, desesperados porque nos habíamos quedado sin tapones, nos lanzamos a crear uno que no tiene nada que ver con ninguno de los vecinos. El precio es de “cero euros”, pues de una carpeta vieja se pueden sacar cincuenta. Viene a ser como una barrita de plástico que se dobla sobre sí misma, haciendo posible regular el grosor del chorro a voluntad. Sinceramente es mucho más eficaz que los de los vecinos, y absolutamente discreto.
¿Hay curiosidad por este tapón?...Pues venid a nuestras fiestas, donde los regalamos ... ¡son tan baratos! ¡Y tan eficaces!... Cosas del genio cántabro.